Monte Calera
Lolai [@] [www]

Cuentan que muchos siglos antes  un juglar gravó en oro los planos de la canción más sublime. Más sin duda debieron ser lo suficientemente imperfectos como para que los sentidos no estallaran saturados por un exceso de belleza. Al parecer, un diminuto hueco en el octavo verso precisaba un monosílabo que permitiera alcanzar la suprema perfección. Las palabras se transmitieron de padres a hijos hasta nuestros días, en espera que un destello de talento lo completara. 

Un día esos planos cayeron en manos del hombre sin palabras. De madrugada, tomó los versos, ascendió a la cumbre de Albandi y esperó hasta que el primer rayo del alba saturara ese hueco de luz. "Luz". Esa fue la palabra que incluyó y tras recitarlo en la definitiva versión, como en un choque efectivo de materia y su antimateria, la canción se colapsó en un minúsculo agujero negro por el que desapareció el rayó de luz, canción, poeta , cartógrafo, silencios, mujer y oscuridad. Y fue tal el magnetismo del colapso, que incluso su recuerdo fue borrado de la cara oculta del Universo. 

La cara visible del mundo alumbró un hombre derramando palabras abrumadoras a borbotones, y una mujer deslumbrante, irradiando luces intolerables. Mas este ya es un cuento todavía por cartografiar.

 

 

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