Adiós [versión del cuento en francés]
David Solanes [@] [www]

...Ya se han ido...si...ya no están, ahora que, nada, es igual... el dolor es insoportable, debo aguantar, aguantaré...cuanto ha pasado desde el primer clavo?..., no se, el dolor invadió mis sentidos y los recuperé cuando aun no me habían clavado los pies, si pudiera arrancar los que están clavados en las manos, pero no puedo, dos cuerdas me atrapan los antebrazos,...los clavos me segaron la mayoría de los nervios y tendones, ya no podré mover los dedos nunca más..., los dedos que acariciaron el cuerpo de María..., ¿donde está María?,..., la vi con mi madre, las dos lloraban..., pobres, no se imaginaron que esto se acabaría así, claro, yo también creí que habría otra salida, pero no la hubo..., quiero salir de aquí, pero estoy clavado y atado, me duele todo, la sangre me gotea por la frente, ¿Quien me puso esos espinos en la frente?, todo sucedió muy a prisa, aún estoy aturdido..., ¿Quien esta detrás?, ¡hay más cruces!, ¿Quienes son?, pobres, ¿Por qué hay que tener un destino tan cruel?, Padre, ¿Por qué?..., ¡me siento tan impotente aquí arriba!, expuesto a el frió del atardecer, se me escapa la vida poco a poco. Todavía recuerdo cuando mi madre me contaba lo mal que lo pasaron cuando yo nací, tuvieron que mendigar un establo para que mi madre me diera a luz, al día siguiente nos fuimos, mi padre pudo encontrar trabajo en Jerusalén y allí nos quedamos. Cuando tenía 9 años, me dedique a ir al taller de mi padre a aprender su oficio, ganaría lo suficiente para mantener una familia siendo carpintero, pero las cosas iban a cambiar. A los 21 años, ya empecé a oír voces que venían de mi mente, creí volverme loco, mi madre estaba preocupada sobremanera, con el tiempo entendía lo que querían decirme, estaba aquí en la tierra por algo, pero era algo que podía acabar de una forma terrible, y me negaba a aceptarlo. Más tarde cesaron las voces, pero yo ya comencé a comportarme de forma distinta, sabía que era portador de una energía que debía utilizar bien. En aquella época llevaba 30 años en las alforjas, y fue entonces cuando las cosas comenzaron a ponerse realmente serias, llegaron a los oídos de los invasores voces de que impartía enseñanzas nocivas a las personas, y esto no se podía consentir, el pueblo no podía revelarse, claro, y así, fui perseguido, apresado y encarcelado..., tres años después, aquí me encuentro entre estos pobres que me acompañan hacia la muerte, se puede contar mi vida en solo unos momentos..., ¿Padre, Ha servido de algo?, ¿Quedarán enseñanzas de lo que me contaste?, sabía que iba a terminar esto así, tu también lo sabias, ¿No había otra manera, Padre?..., una punzada de dolor me ha bloqueado un instante (grito), cada vez veo más borroso, Quien me puso estos espinos en la cabeza?, hace mucho frió, demasiado...,..., Donde estará Judas, pobre Judas, si no hubiera sido él el que me traicionara, hubiera sido otro, supe desde el principio que sería Judas quien me llevaría al final, pero se suicidó, ¿Por qué?, ¿Acaso también el oyó voces?, pobre Judas, y Pedro, me negará, no sería la primera vez, haría mal no negándome, se juega la vida, yo sé que lo que dice no lo piensa, no importa, es un buen hombre..., otra punzada de dolor, esta vez me quema el pecho terriblemente (grito de nuevo), esto se está acabando, lo presiento, queda muy poco, ¿Que hora debe ser?, cerca de las tres supongo, las tres de una tarde cualquiera, todo se oscurece cada vez más, Padre, perdónanos, y ama a tus hijos, no siento los brazos, las piernas tampoco, en la oscuridad proveniente del nublamiento de mis ojos hay destellos de luz..., tengo el cuerpo helado, adiós Tierra, adiós madre...
Sopla el viento.

 

 

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