Recortes de prensa y noticias de jardines  

Jardines de Córdoba


Portada de Ciberjob Historico de noticias de los Jardines de Córdoba Para escribirnos

domingo, marzo 28, 2004 :::
 
Fuente: El Dia Digital
Fecha:28-3-04
Autor: Rafael A. Aguilar

"Miraflores se ha convertido en el jardín del Casco Histórico"

Juan Cuenca. Arquitecto Cuenca es uno de los referentes culturales de la ciudad y buena prueba de ello es que la restauración de un nutrido grupo de obras patrimoniales lleva su sello. Premio Nacional de Arquitectura por la estación de autobuses de Córdoba, que diseñó junto a César Portela, el componente del Equipo 57 llega a los 70 años con el reto de restituir la imagen original del entorno del Puente Romano.

Córdoba

No existe mayor orgullo profesional para un arquitecto que ser elegido, como culminación de una carrera brillante y reconocida, para reordenar uno de los enclaves artísticos más emblemáticos de la ciudad que lo vio nacer. De eso es consciente Juan Cuenca, que ganó el concurso de ideas del entorno del Puente Romano con un proyecto denominado Transformaciones y que, además de convertir en peatonal la pasarela fluvial más antigua de la capital, consolidará el eje monumental que delimita la Puerta del Puente y La Calahorra como el lugar de entrada natural al Casco Histórico desde el sur.

-Usted siempre ha dejado claro que su intención es que quede su huella, o la de su generación, en el conjunto monumental que va a rehabilitar. Quiere que quede constancia de en qué época se hizo la intervención, ¿no es así?

-Claro, porque las ciudades se construyen en el tiempo y son una superposición de actuaciones. Además, el eje del Puente Romano no es un espacio acabado, como se ve de una forma evidente en el solar de la antigua posada donde había un aparcamiento, o en los desniveles de La Ribera, cuya cota ha ido cambiando a lo largo de los siglos, así como las defensas del río, cambiantes desde la época romana hasta el murallón del siglo XVIII. Creo que para que un proyecto tenga sentido ha de contar primero con una tesis y la mía es tratar de definir un espacio que siempre ha sido ambiguo, que ha sufrido muchas modificaciones por su carácter público, al menos desde los romanos, porque ha sido la entrada tradicional a la ciudad, el lugar en el que se han organizado las defensas bélicas, etcétera, etcétera. Además, todas las civilizaciones han pretendido que este enclave singular y único tenga su impronta y eso ha hecho que experimente una transformación de una forma muy clara, ya que todo el mundo ha querido representar allí sus valores simbólicos para dejar bien claro quién era el Estado, quién mandaba. Por ejemplo, con ocasión de la llegada de Felipe II a la ciudad, en 1570, se construye la puerta sobre la muralla que vino a dejar claro que la etapa medieval había acabado y que comenzaba la era renacentista. A partir de entonces, Córdoba ha querido modernizar ese espacio y lo ha hecho a través de operaciones de liberación, como se demuestra con la construcción de la plaza del Triunfo. Mi tesis es seguir ese curso de apertura en todo el entorno y dejar exentos los elementos históricos.

-¿No va a condicionar en exceso su trabajo la cercanía de la Mezquita, la sombra de uno de los monumentos más singulares del mundo?

-Bueno, uno no puede entender que el peso de una responsabilidad es demasiado grande en arquitectura, porque si no se anula su capacidad de creación. Sé que en mi trabajo hay un riesgo, sé que es casi una aventura, por qué no decirlo, y a veces puede que me dé hasta vértigo. Pero lo asumo: uno tiene que creerse lo que está haciendo, y yo me lo creo. Otra cosa es que luego uno sea capaz de llevar a la práctica la idea que tiene en la cabeza.

-Usted es el autor del Parque de Miraflores, inaugurado el pasado verano. Pero es ahora, en esta primavera que estamos empezando a vivir, cuando la nueva zona verde se enfrenta a su prueba de fuego. ¿Cómo valora la aceptación del jardín por parte de los cordobeses?

-La verdad es que sé más de la aceptación del Parque por lo que me comenta la gente que por mis propias visitas, pero creo que se ha asumido bien, sobre todo porque se ha reconquistado el río, algo a lo que también contribuye el Balcón del Guadalquivir. Antes no teníamos río, porque era una cosa hostil, que estaba lejano, que no existía. Lo fundamental ha sido acercarlo a la población, por eso era tan importante para mí hacer un paseo bajo aún con el riesgo de que de vez en cuando se inunde, pero ya llevamos dos años disfrutándolo. Se trata de una gran conquista. Y el hecho de cruzar el Guadalquivir desde el centro urbano y encontrar allí un jardín, que en el fondo es del Casco Histórico, significa la recuperación la de un territorio que, aunque es muy próximo, había sido presa del olvido.

-Entre las dos orillas se va a establecer un diálogo arquitectónico muy interesante : a un lado un edificio histórico de primera línea, al otro una construcción tan vanguardista como el Palacio de Congresos de Rem Koolhaas. ¿Qué sacará en claro Córdoba de esta dialéctica?

-Bueno, antes que nada quiero decir que en este proceso tendrá también un peso crucial el Museo Provincial, que irá detrás de La Calahorra. Acerca de lo que me pregunta le diré que hay la suficiente lejanía, pero también la suficiente cercanía para que el edificio de Koolhaas sea realmente moderno y no tenga complejos. De cualquier modo, me parece lógico que la arquitectura de la margen izquierda sea nueva, igual que lo es el entorno en el que se ubica. Mire, yo creo que no está mal que la arquitectura de un tiempo se inspire en la de otro tiempo pasado, pero sólo eso, que se inspire. Yo, por ejemplo, haré el centro de visitantes junto a la Puerta del Puente a mi manera, con un lenguaje contemporáneo aunque esté a un paso de la Mezquita.

-En el Parque de Miraflores está ubicada la estatua del Equipo 57. ¿Qué queda en Córdoba del discurso y de la obra de este grupo de vanguardia del que usted formó parte?

-La escultura es un proyecto antiguo que se ha reproducido a gran tamaño, y es curioso porque la gente lo ha visto como algo moderno, a pesar de que se hizo hace 50 años, lo cual nos habla de que el Equipo 57 sigue estando vigente, que su mensaje no ha caducado. Aunque el Equipo se radicó en Córdoba, siempre tuvo una vocación universalista, y sobre todo Europea. Creo que eso perdura.

-Su proyecto para el eje del Puente Romano ha cobrado mayor interés del que de por sí tenía cuando desde que Córdoba opta a la Capitalidad Cultural Europea de 2016. En su opinión, ¿qué debe hacer valer esta ciudad en su carrera hacia esta meta?

-Bueno la decisión de renovar el eje es anterior a la de aspirar a la Capitalidad, pero qué duda cabe que ambas cosas están muy relacionado. La apuesta por la candidatura me parece muy bien, y se obtenga o no se obtenga la titularidad, lo cierto es que estas iniciativas son un magnífico incentivo para aglutinar voluntades y aunar esfuerzos. Es la oportunidad de abrir Córdoba al mundo de nuevo, porque yo siempre he estado quejoso, como mucha gente, de que Córdoba no se proyecte al exterior, aunque reciba y hasta asuma lo que viene de fuera. En este sentido, la Capitalidad podría abrir un periodo de menos ensimismamiento, con una dosis menor de endogamia. Córdoba, a la hora de pujar por la Capitalidad, tiene que hacer valer su patrimonio histórico que difícilmente encuentra parangón.

-Usted diseñó las estaciones de autobuses de Plaza de Armas, en Sevilla, y la de Córdoba, ésta con César Portela, por eso quiero preguntarle sobre Atocha. Cuando Rafael Moneo la amplió nunca pensó que su obra iba a convertirse con el tiempo en el símbolo de una tragedia.

-Atocha era el símbolo de la modernidad madrileña desde la operación que llevó a cabo Tierno Galván. Las estaciones son las puertas de las ciudades o, como dijo el consejero de la Junta Francisco Vallejo, que eran los nuevos palacios del pueblo. Y, más allá de la demagogia, esto tiene parte de verdad.






::: Noticia generada a las 5:28 PM




Powered by Blogger