domingo, marzo 04, 2007 :::
Fuente: Noticias de Guipuzkoa
Fecha:25-2-07
Preservar la identidad
Un grupo de ciudadanos ha formado una asociación "abierta, democrática, independiente y sin ningún tipo de interés particular o partidista" para proteger ese universo simbólico, plagado de significado, que configura el patrimonio cultural de una ciudad. La recién constituida Asociación en Defensa del Patrimonio Cultural de San Sebastián es un colectivo integrado por un centenar de personas con perfiles heterodoxos: arquitectos, restauradores, escritores, ingenieros, artistas, comerciantes interesados en preservar el atractivo de su entorno y, en general, ciudadanos que quieren mantener los valores y cualidades de la capital guipuzcoana.
Aunque en principio pretenden ocuparse del "patrimonio cultural en general, creando secciones específicas para cada tipo de bienes", su prioridad es la de actuar sobre los que se hallan "más expuestos y desprotegidos, como los urbanísticos, los arquitectónicos, los lugares, monumentos, y jardines históricos".
"Demasiado a menudo se olvida que esos bienes son transmisores de conocimientos que, si bien se generaron en el pasado, son utilizados en el presente, y que su pérdida supone una importante mengua de valores, referentes y apoyos para la sociedad y, por consiguiente, una involución en el desarrollo conseguido", señala Rafael García-Velilla, presidente en funciones de la asociación.
Maite Yeregui, secretaria del colectivo, lamenta el "enorme deterioro" de los parques y jardines históricos y muestra su preocupación por la pérdida progresiva de los elementos que definen la personalidad y singularizan a Donostia. Entre sus principales inquietudes sitúa el proyecto del centro cultural de Aiete o el derribo previsto de tres edificios catalogados de interés histórico-artístico en la plaza Easo. En su opinión, tanto el Palacio de Aiete, como el de Miramar y el del Duque de Mandas, deberían -previa restauración que les devolviera su configuración original, con sus muebles y enseres de época- abrirse al público como espacios museísticos visitables, en lugar de expoliarse para habilitar oficinas.
A juicio de la restauradora Marta Casla Uriarte, "urge una política más rigurosa de protección y conservación integrada del patrimonio arquitectónico, del centro histórico y de sus jardines". Además, la asociación propone que se realice "un mayor esfuerzo en cuanto a la catalogación, conservación, investigación y difusión del patrimonio". Sus miembros se muestran dispuestos a "colaborar con los departamentos correspondientes de las distintas instituciones", ya que consideran que "los estudios técnicos y también la opinión de los colectivos ciudadanos deberían ser vinculados a cualquier decisión política de conservación".
Esta plataforma se ha reunido con la mayoría de los grupos políticos y con otras asociaciones y, en estos momentos, organiza una serie de actos encaminados al "estudio, análisis, y divulgación de las cualidades de la ciudad y su patrimonio", que tendrán lugar en fechas próximas. Acaban de formar, además, un equipo de trabajo especializado en jardines históricos.Para quienes contraponen estas ideas al progreso o las inversiones económicas, los miembros de la asociación recuerdan que "la preservación y puesta en valor de una ciudad tradicional, tan bella, armónica y proporcionada como la que tenemos la suerte de haber heredado, supone potenciar su valor como destino turístico, congresual y como sede empresarial". "En ciudades muy cercanas todos los gastos que se invierten en la conservación y restauración del patrimonio están siendo considerados como una inversión productiva", argumentan.
CRITICAS
Conceptos de progreso
"El ser humano tiene derecho al patrimonio cultural de su ciudad y la obligación moral y legal de velar por su conservación para las futuras generaciones por medio de sus instituciones y gobiernos", apostilla Casla Uriarte. "Sólo con que se cumpliera la legislación, sería suficiente: la Ley del Patrimonio Cultural Vasco y la Ley del Patrimonio Histórico Español nos dotan de herramientas adecuadas". Pero la restauradora donostiarra advierte de que los mecanismos de protección deberían funcionar "mejor". "Si lo hubieran hecho no se habría derribado, por ejemplo, el mercado de San Martín, protegido por el Plan Estatal de Conservación de Mercados", señala.
A los miembros del grupo se les ha tachado de conservadores, de oponerse al progreso y a la modernización de la ciudad. "Esto es un error. Nosotros somos los que queremos que la ciudad progrese, entendiendo el progreso como la mejora de las condiciones de vida de todos sus habitantes. Son las sociedades más avanzadas las que más interés ponen en salvaguardar y acrecentar sus bienes y valores culturales", defienden.
Las obras de reciente creación también forman parte "fundamental" del patrimonio, recuerdan. "Lo que no quiere decir que éstas tengan que existir a costa de destruir otras menos recientes. Aunque a nadie se le ocurriría pintar sobre un lienzo de Rembrandt o Tàpies, sí hay quien derriba un edificio de alto valor histórico y artístico para levantar otro que no tiene ninguno", lamentan. Esto, reiteran, no tiene que ver con la modernidad o el progreso, "sino con la especulación inmobiliaria".
::: Noticia generada a las 10:47 AM